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Los quelites: la gran delicia olvidada ¡y discriminada!

Sin duda alguna, los quelites forman parte de las comidas más antiguas que aún existen. Plantas comestibles extraordinarias, degustadas por todas las culturas mesoamericanas desde la época prehispánica.

A pesar de sus innumerables beneficios y propiedades, los quelites en la actualidad son considerados como “comidas para pobres”. Pero la realidad, es que los quelites engloban una serie de plantas comestibles sin referirse a una en específico. Segura estoy que las has comido y sin saberlo. ¿Y tú, sabes qué son y cuáles son los quelites?

Pues bien, te cuento que los quelites son aquellas plantas que pueden comerse y que tienen hojas y tallos muy tiernos, así como algunas flores. Tienen más propiedades nutritivas y tienen mucho mejor sabor que la lechuga, la espinaca o la acelga, que fueron plantas traídas por los españoles.

Existen más de 300 especies en México, dentro de las cuales podemos destacar al pápalo, el huauzontle, los quintoniles, el quelite cenizo, las verdolagas, la hoja santa, los berros, el epazote, el romerito y la riquísima flor de calabaza, por solo mencionar algunos. Ya los reconociste, ¿verdad?, ¿te imaginas comer una exquisita quesadilla de flor de calabaza, pero sin epazote?, o un delicioso guacamole picoso y fresco, pero ¿sin pápalo? Y qué decir de la carne de cerdo en salsa verde, pero ¿sin verdolagas? Insípido, ¿no crees?

Aparte de su delicioso sabor, los quelites aportan gran cantidad de antioxidantes, hierro, fibra, omega 3, potasio, vitaminas C y D, entre otros. Fortalecen el sistema inmunológico y ayudan a la buena cicatrización. ¿Quieres más? Pues bueno, también fortalecen los vasos sanguíneos y retrasan el envejecimiento de la piel. Sorprendente, que aparte de saborear una delicia, le estés ayudando a tu salud y a tu cuerpo. ¡Pff, creo que a alguien se le ha antojado una quesadilla de flor de calabaza!

Son ideales para consumirse en ensaladas, crudos, pero también se pueden cocer o freír y combinarlos con diferentes guisados, sopas, moles, tacos y quesadillas. Estos, tienen su temporada, por lo que no los encuentras siempre. Por lo regular se consumen al inicio del ciclo agrícola, cuando termina la sequía y comienzan las lluvias.

En nuestro Estado de México, es muy común encontrarlos en el campo. Mientras se pastorea, las personas se entretienen “juntando quelites”. Es una actividad tanto de chicos como de grandes, además es muy fácil identificarlos para recolectarlos, ya sea por su forma, su color o su olor.

Usados por grandes chefs internacionales, deleitando los más exigentes paladares, consumidos por verdaderos conocedores, ¿en serio seguirás creyendo que solo los pobres comemos quelites? Sin importarte tanto, aprovecha la próxima vez que los veas en el mercado y deléitate con su incomparable sabor, ¡anímate, no te arrepentirás!

Autor

Liliana Sánchez Benítez

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